La huella

Imagen de Enrique Meseguer en Pixabay

A la manera de una estrella de rock, creo que todos dejamos huella de nuestro paso por el mundo.

Sea como sea, me parece una manera bonita de entender la vida: ya que no estamos aquí para siempre, por lo menos hagamos que nuestro paso por este mundo sea memorable.

Hay tantas maneras de irse como personas en este mundo.

Una de las más crueles, en mi experiencia vital hasta ahora, es cuando caemos en las garras de la depresión.

Algunas personas célebres, como Dolores O’Riordan (la autora original de la canción adjunta, hecha en su memoria) o como Chester (cantante de Linkin Park), entre otros, se fueron porque no vieron salida. Porque un velo de oscuridad se convirtió durante demasiado tiempo en su filtro para ver y entender el mundo y, posiblemente, por más motivos que a mí se me escapan.

Esos son ejemplos conocidos por muchos. Hay muchísimos más.

Pero también, me doy cuenta, hay demasiadas estrellas fugaces similares en nuestro entorno.

Por supuesto, no daré ni nombres ni datos, pero sí, he conocido de primera mano más casos de los que quisiera, aunque uno solo ya es de por sí devastador, de personas que se fueron de esta manera, “antes de tiempo”. Porque cayeron en las garras del suicidio.

Y seguro que ustedes, mis queridos lectores, también.

No es mi intención deprimir a nadie ni reabrir viejas heridas pero, entonces, ¿por qué -o para qué- escribo este artículo?

Pues porque sigue ocurriendo.

Porque seguirá.

Y porque, en un porcentaje de casos, hay algo que hacer.

Se trata de muertes estigmatizadas y silenciadas, pero eso no quiere decir que no ocurran. Sí que ocurren. Todos los años.

Pero, quizás, en parte, las silenciamos, porque, ¿quién lo va a entender?

A lo mejor sólo la familia o unos pocos amigos cercanos pueden comprender y respetar la memoria de esa persona, a lo mejor, tampoco quieren que se convierta en un “cotilleo más” que circule por todas partes.

O tal vez, simplemente, quieren vivir el duelo a su manera y sentirse tranquilos y respetados.

Hoy rompo una lanza en la prevención del suicidio.

Dejo aquí una mini lista de creencias dañinas acerca de él:

-Quien habla de eso es por llamar la atención, no lo quiere hacer.

-Las personas que lo hacen, son las que no lo dicen.

*Nota: de las que lo hacen, 9 de cada 10 se lo habían dicho a alguien antes de hacerlo.

-No se puede prevenir, no se puede hacer nada. Si está decidido, lo hará.

*Nota: El suicida no desea morir, desea dejar de Sufrir y suele existir cierta ambivalencia respecto al deseo de morir.

-Preguntar por el suicidio lo induce, le “mete ideas en la cabeza a la otra persona”.

Entre otras joyitas.

Por favor, tomémonos en serio los comentarios al respecto y busquemos ayuda profesional (médico de atención primaria -de familia-, urgencias, 112… según el caso).

Y respecto a los profesionales, sobre todo los que empiezan, ante la duda -y sobre todo con un diagnóstico de Depresión entre las manos- preguntemos, con tacto, pero sin miedo.

Y, sin juzgar a la persona, indaguemos acerca de dicha ideación para hacerles llegar de forma adecuada a los recursos que precisan.

Igual somos la huella que esas personas necesitan en su vida.

Anexo: Infografías (Para pacientes y familiares)

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